Setas de primavera en Navarra: qué buscar ahora y cómo encontrarlas
Cuando hablamos de micología, la mayoría de aficionados piensa inmediatamente en el otoño. Sin embargo, Navarra también ofrece una temporada micológica muy interesante durante la primavera, especialmente entre finales de invierno y los meses de marzo, abril y mayo.
Es una época más irregular que el otoño, pero también muy emocionante para quien disfruta recorriendo el monte en busca de las primeras fructificaciones del año. Con las lluvias adecuadas y temperaturas suaves, comienzan a aparecer algunas especies muy esperadas por los aficionados.
En este artículo repasamos qué setas pueden encontrarse en Navarra durante esta época, qué condiciones favorecen su aparición y cómo interpretar el monte para aumentar las posibilidades de encontrarlas.
La primavera micológica en Navarra: una temporada corta pero muy interesante
A diferencia del otoño, donde la humedad suele mantenerse durante semanas, la primavera funciona muchas veces a base de ventanas muy concretas de fructificación. Una lluvia generosa seguida de varios días templados puede provocar la aparición de setas, pero si el viento seca el suelo o vuelven las heladas nocturnas, el ciclo puede detenerse rápidamente.
Por eso, en primavera es especialmente importante fijarse en varios factores:
- La humedad real del suelo, no solo la lluvia reciente.
- Las temperaturas nocturnas, que deben ser relativamente suaves.
- La orientación del terreno, ya que las zonas soleadas se calientan antes.
- El tipo de hábitat, que influye mucho más que en otoño.
En Navarra, los primeros movimientos micológicos del año suelen darse en zonas de montaña del norte, pinares del Pirineo, hayedos húmedos o áreas con abundante materia orgánica en el suelo.
Tres setas típicas de finales de invierno y primavera
Marzuelo (Hygrophorus marzuolus): una de las primeras setas del año
El marzuelo es una de las especies más características del final del invierno. Su nombre hace referencia al mes de marzo, momento en el que suele comenzar a aparecer en muchas zonas montañosas del norte de la península. Aunque en Navarra puede recolectarse desde finales de enero.
Es una seta discreta y poco llamativa a simple vista, ya que muchas veces crece parcialmente enterrada bajo la hojarasca o el suelo, lo que hace que resulte difícil de detectar incluso para recolectores experimentados.
En Navarra suele encontrarse principalmente en:
- Pinares y bosques mixtos de zonas de montaña
- Áreas con abundante hojarasca y suelo húmedo
- Ambientes frescos y sombríos
Una de las características de esta especie es que raramente aparece en grandes cantidades. A menudo los ejemplares se encuentran dispersos o en pequeños grupos, por lo que localizar el primero no siempre significa que haya muchos más alrededor.
Perretxiko o seta de San Jorge (Calocybe gambosa)
Probablemente la seta primaveral más conocida en el norte de España es el perretxiko, también llamado seta de San Jorge.
Esta especie suele aparecer en praderas, pastizales y claros herbosos, muchas veces formando corros de brujas o herraduras. Su fructificación está muy ligada al avance real de la primavera, cuando las temperaturas comienzan a estabilizarse y la hierba empieza a crecer con fuerza.
En Navarra es posible encontrarla en:
- Praderas de montaña
- Pastizales y campas
- Bordes de caminos y claros herbosos
Una de las claves para buscarla es observar bien el terreno. Muchas veces las primeras pistas aparecen en forma de ligeros cambios en la hierba o pequeñas protuberancias en el suelo.
Seta de chopo (Agrocybe aegerita)
Otra especie interesante de esta época es la seta de chopo, que aparece asociada a madera y zonas húmedas.
A diferencia de las anteriores, esta seta no depende tanto del tipo de suelo sino de la presencia de árboles o restos de madera. Es frecuente encontrarla en:
- Choperas
- Riberas de ríos y arroyos
- Tocones o troncos en descomposición
En Navarra puede aparecer en diferentes momentos del año si las condiciones acompañan, pero la primavera suele ser uno de los periodos en los que más fácilmente se la puede observar en sotos fluviales y zonas de ribera.
Errores frecuentes al buscar setas en primavera
La primavera es una época especialmente interesante para aprender micología, pero también es cuando se producen algunos errores típicos entre quienes empiezan.
Uno de los más comunes es pensar que, al haber menos especies que en otoño, la identificación es más sencilla. En realidad ocurre justo lo contrario: la menor variedad hace que muchas personas se confíen.
También es habitual fijarse únicamente en el aspecto general de la seta y olvidar otros elementos fundamentales como el hábitat, el tipo de láminas, el pie, el olor, la esporada… En micología ninguna característica por sí sola permite identificar una especie con seguridad.
Por eso, la regla más importante sigue siendo la misma en cualquier época del año:
si una seta no se conoce con total certeza, no debe consumirse.
La primavera, una gran oportunidad para aprender micología
Aunque la temporada sea más corta que la del otoño, la primavera es una época magnífica para aprender a observar el monte y entender cómo funcionan los hongos.
Las salidas micológicas en esta época permiten prestar más atención a los hábitats, al estado del suelo y a las condiciones ambientales que favorecen la aparición de las setas.
Comprender estos factores es lo que realmente permite mejorar como recolector y disfrutar de la micología de una forma segura y respetuosa con el entorno.
Si quieres descubrir más sobre el fascinante mundo de las setas y aprender a identificarlas correctamente, en AMINA (Academia Micológica de Navarra) organizamos cursos, actividades y formación para todos los niveles, desde personas que se inician hasta aficionados con experiencia que desean profundizar en sus conocimientos.



